viernes, 29 de julio de 2016

¿Conoces los distintos tipos de tarjetas?

Foto: www.rpp.pe

A día de hoy sigue habiendo gente con dudas en los tipos de tarjeta, su utilidad, sus costes, sus ventajas y sus mejores usos. Lo percibo en conversaciones e incluso lo comentamos en sesiones de coaching personal. 

Cada vez es más habitual ver comerciales vendiendo tarjetas en los centros comerciales. También estamos acostumbrados a que grandes cadenas nos ofrezcan tarjetas propias. Incluso recibimos llamadas telefónicas y publicidad con las bondades de la última tarjeta de algún banco. 

Estamos cada vez más acostumbrados a movernos con ellas y todo predice que el dinero digital primará en el futuro sobre el efectivo. Ahora bien, ¿conocemos las diferencias entre unas y otras tarjetas? Vamos a resumirlas.


      -El primer grupo lo forman las tarjetas de fidelización. Estas hace tiempo se ofrecían solo para clientes preferentes, hoy día cualquier gran marca pretende que todos las tengamos. Para ello ofrecen descuentos especiales, ofertas exclusivas o programas de puntos para canjear por regalos. Estas tarjetas no suelen ir asociadas a ningún banco y son solo una forma de vincularte con la marca. Podemos encontrar ejemplos en gasolineras (Galp, Cepsa, Repsol), tiendas de ropa (Massimo Dutti, Zara...) o incluso grandes establecimientos como es el caso de Ikea o Leroy Merlin.

      -Debemos hablar de otro grupo de tarjetas especiales: las prepago y las monedero. Hay diversas modalidades y dependiendo del emisor tienen unas características u otras. Las primeras requieren recargas de dinero previo a su uso por lo que suelen asociarse con mayor seguridad por Internet. Las segundas son más específicas, pueden servir para pequeñas compras como las cafeterías universitarias y para controles de acceso o de uso, como los servicios de reprografía de algunas empresas. Ninguna de estas permite sacar dinero salvo que esté asociada directamente a una cuenta. De ser así, tendría una doble funcionalidad.

      -Por otro lado, tenemos las tarjetas de débito. Este tipo de plásticos sirven para compras y retiradas de efectivo de nuestras cuentas, por lo que necesitas dinero depositado para poderlas utilizar. Aunque en ocasiones la tarjeta te permita uso no habiendo saldo suficiente, es conveniente tener certeza del estado de cada cuenta para evitar posteriores comisiones de descubierto. 

       -Por último nos encontramos las tarjetas de crédito. Este grupo es tan amplio como cualquiera de los anteriores pero requiere especial atención. Llevan asociado un límite de crédito, es decir, las entidades te ofrecen un importe y tu puedes elegir si usarlo y cómo, a cambio de unos gastos.

Es importante tener en cuenta que su principal uso ha de ser para comprar, realizar pagos. Si la utilizas para sacar dinero o pasas dinero directamente a tu cuenta, la comisión será jugosa. Aunque en ocasiones muy puntuales, esto puede ser la mejor forma de salir de un apuro.  

Este tipo de tarjetas hay que saber usarlas a nuestro beneficio y tener especial cuidado con las compras aplazadas. Sus tipos de interés son muy elevados y esto hace que devolver una compra se alargue mucho en el tiempo. 

Te cuento mi caso. Cuando en la universidad empecé con trabajos esporádicos me concedieron mi primera tarjeta de crédito. Como fui siendo buen pagador de minicuotas, me fueron ampliando el límite de forma progresiva, hasta una cantidad a la que difícilmente podía hacer frente si llegaba. Como yo también me sentí un buen cliente, di rienda suelta a mi necesidad consumista y disfruté de un verano a lo grande, eso si, sin mucha conciencia de lo que estaba gastando. 

Aproveché la agilidad y facilidad de uso de las tarjetas, y lo pagué. Mis ingresos eran reducidos por lo que tardé más de dos años en devolver lo que había consumido por entrar en el círculo vicioso de las pequeñas cuotas. 

Disfruté de más de 3.000 euros que no eran míos en varias escapadas de verano y me dolió pagar casi 1.500 euros más, entre comisiones e intereses. Estarás conmigo en que efectivamente fui un buen cliente, les di casi un 50% de rentabilidad en un par de años. Ese verano me salió caro por no saber usar este tipo de tarjetas. Aprendí. 



Respecto a las tarjetas bancarias, tanto débito como crédito, es importante tener en cuenta qué bandera tienen porque de ello dependerá su uso en cajeros  y compras con diferentes comisiones. En España hay tres redes: Servired, 4B Mastercard y Euro 6000.


Es importante tener en cuenta que muchas de las pequeñas compras que nos financian algunas tiendas (televisiones, teléfonos, sofás, etc.) se hacen mediante un contrato de tarjeta de crédito. Me encuentro mucha gente que sin saberlo, tiene más tarjetas de las que pensaba por este motivo. Al ser este el formato, una vez terminadas las cuotas se mantiene vivo el contrato y puede generar comisiones añadidas aunque no se utilice. La única opción para evitarlas es cancelarlas. 


Para contratar y usar las tarjetas hay que atender a tres aspectos fundamentales: gastos y comisiones, forma de pago y los servicios o ventajas añadidos.  Sobre estos tres apartados escribiré el próximo post. 


El número y tipo de tarjetas, y la forma de usarlas, es una de las cuestiones que nos ayuda en nuestra gestión de las finanzas personales. Es por esto que las dedicamos cierta atención en las sesiones individuales de coaching, en función de las necesidades e intereses personales de cada uno. 

Si tienes varias deudas con tarjetas, estate atento a las nuevas publicaciones porque pronto vendrá una para aprender a eliminarlas. 

Y tu, ¿cuántas tarjetas tienes en tu bolsillo?  ¿conocías las diferencias principales? ¿has tenido alguna vez dificultades con ellas?

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